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Manzana de Caramelo |
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December 18 Oda a la Manzana. Pablo NerudaA тi, мαиzαиα, quiero celebrarтe lleиαndoмe coи tu иoмbre lα bocα, coмiéиdoтe. Sieмpre eres иuevα coмo иαdα o иαdie, sieмpre reciéи cαídα del Pαrαíso: pleиα y purα мejillα αrrebolαdα de lα αurorα! Qué difíciles soи coмpαrαdos coитigo los fruтos de lα тierrα, lαs celulαres uvαs, los мαиgos тeиebrosos, lαs huesudαs ciruelαs, los higos subмαriиos: tú eres poмαdα purα, pαи frαgαитe, queso de lα vegeтαcióи. Cuαиdo мordemos tu redoиdα iиoceиciα volveмos por uи iиstαитe α ser тαмbiéи reciéи creαdαs criaturαs: αúи тeиeмos αlgo de мαиzαиα. Yo quiero uиα αbuиdαиciα тoтαl, lα мulтiplicαcióи de тu fαмiliα, quiero uиα ciudαd, uиα repúblicα, uи río Mississipi de мαиzαиαs, y en sus orillαs quiero ver α тodα lα poblαcióи del мuиdo uиidα, reuиidα, en el αcтo мαs siмple de lα тierrα: мordieиdo uиα мαиzαиα. 1956. September 29 La Manzana de la DiscordiaCuenta la leyenda que a la boda del héroe griego Peleo con la diosa del mar, Tetis, no fue invitada la quisquillosa diosa Eris. Esta, enojada por el divino desaire, ideó una peculiar venganza cuyo "imprevisto" desenlace dio lugar a nuestra sangrienta historia.
![]() Como muchas epopeyas y contiendas de nuestra vida, la guerra de Troya tuvo su origen en las siempre caprichosas travesuras y veleidades de ese excepcional ser, divino o humano, sin cuya presencia nuestra existencia sería un triste y árido devenir, sembrado de desasosiego y de soledades infinitas y estériles.
Eris colocó, en el lugar donde se celebró el banquete de bodas, una manzana de oro con una inscripción que decía, " Para la mejor y más bella entre las diosas". Las diosas comenzaron inmediatamente a "disputar" por el derecho a quedarse el siempre polémico fruto y tres de ellas quedaron finalistas.
Rea la hermana y esposa de Zeus, reina de las diosas, protectora de los matrimonios y de considerable fuerza a tener en cuenta; Atenea (Athena), hija de Zeus, poderosa guerrera, de gran sabiduría y destreza en las bellas artes, y, por último, Afrodita, la diosa de la pasión que, nacida de la enrojecida espuma del mar, era considerada hija de Zeus.
Ante aquellas encolerizadas pero divinas hembras, ninguno de los dioses se atrevió a mediar en la contienda y decidieron delegar, el arbitraje y la elección de la mejor, en un mortal. Las tres diosas, precedidas por el dios Hermes, que actuaría como mensajero, descendieron del Olimpo para entrevistarse con el hermoso príncipe Paris, hijo del rey Príamo de Troya y de su esposa Ecuba. Paris, en aquellos días, se encontraba cuidando un rebaño de ovejas en el Monte Ida, lugar desde el que, se dice, los dioses contemplaron más tarde las batallas de Troya. Las diosas, haciendo gala de su gran poder de seducción, se pusieron inmediatamente a la tarea de sobornar al hermoso príncipe troyano, en cuyas manos se hallaba tan transcendente decisión para el futuro prestigio de las olímpicas. Hera le ofreció reinar sobre Asia y Europa; la marcial Atenea le prometió habilidad militar y fama, y Afrodita le propuso que le entregaría a Helena, la más bella mujer del Egeo, desde antaño deseada y pretendida por todos los reyes, príncipes y héroes guerreros de la época. Paris, probablemente cansado del bucólico pastoreo de ovejas, eligió, sin dudarlo un instante, la oferta de Afrodita. La decisión despertó la ira de las otras diosas que le juraron calladamente rencor eterno, como no cabía esperar menos de su condición femenina. Pocas jornadas después, Paris embarcó hacia Grecia en compañía del héroe troyano Eneas. Su destino final fue Esparta, donde Helena residía con su esposo Menelao, rey de Esparta y hermano del poderoso Agamenón, rey de Micenas. Se hospedó en casa de Menelao y, cuando este tuvo que partir para resolver rutinarios asuntos de gobierno, raptó a Helena. Es necesario indicar que la abducción de Helena no fue un rapto violento. La mujer de aquella época era considerado un ser pasivo que se sometía, sin oposición ni grandes sentimientos de culpabilidad, al capricho del hombre que la tomaba, (¡que maravilla!). Pero el rapto o abducción de Helena, no solo fue una grave ofensa al anfitrión, sino también a Zeus, que a través de una de sus múltiples personalidades, Zeus Xenius, había apadrinado, en su día, esa unión. Con esto, Paris, se gano la enemistad de Zeus que unida a la, ya obtenida, de las diosas no favorecidas en el juicio de "La Manzana de Oro", Hera y Atenea, traerían para él y para su pueblo la cruenta tragedia de una interminable guerra. Para mayores males, los numerosos y anteriores pretendientes de Helena, hasta su enlace con Menelao, consideraron el rapto como una traición a su honor, pues cuando fueron aspirantes al favor de la bella se juramentaron para defender el honor del que fuese elegido, como esposo, por la bella Helena, "la de larga melena". Agamenón, el más poderoso de los reyes griegos, asumió el mando de la expedición de rescate de su cuñada y de castigo de los troyanos. Este fue el origen de la guerra de Troya y el desenlace de una curiosa disputa femenina por una manzana de oro "The Golden Apple". Al parecer la imaginación de los pueblos primitivos no iba mucho más allá de las manzanas como causa de disputas entre dioses y humanos. No fue esta, ni la primera, ni la última manzana origen de las terribles desgracias que han caído sobre los manipulados mortales, varones siempre dispuestos a perder sus paraísos por el caprichoso deseo que las hembras sienten por esta fruta dorada. Tanto, el fruto prohibido del Antiguo Testamento, como la Manzana de la Discordia y la manzana de Blancanieves deberían ser suficientes ejemplos para proscribir el cultivo de cierto frutal, pero no se ha generado todavía, entre los humanos, el debido respeto por las delicadas manzanas, al parecer, trampa favorita de los dioses, a pesar de los nefastos antecedentes que las mitologías y los cuentos nos trasladan. Sería deseable conocer cual, de estas fantásticas historias fue la primera, si descartamos la de la roja manzana del cuento. Me inclino a pensar que la historia de la manzana de Adán y Eva fue traída de la remota cultura griega como símbolo de desgracia para los pueblos y que la serpiente, encarnación del ángel excluido del cielo, reemplazó a la diosa Eris, única divinidad excluida de festín nupcial de Peleo y Tetis que, por cierto, fueron los padres del héroe homérico Aquiles "el de los pies alados y de corta vida", uno de los autores de la web A&D.
September 18 EL COLOR DE LAS MANZANAS..."Un maestro preguntó a sus alumnos el color de las manzanas. La mayoría de los niños contestaron rojas, unos pocos dijeron verdes. Pero un niño levantó la mano y respondió de otra forma: blancas. El maestro le explicó, pacientemente, que las manzanas podían ser rojas o verdes, a veces amarillas, pero nunca blancas. Pero el niño insistió y finalmente explicó: por dentro son blancas." La percepción nos deja en la superficie de las cosas y frecuentemente, nos perdemos otros niveles de la realidad. Porque las cosas no son siempre como parecen o como nosotros creemos verlas |
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